LUIGI BOCCHERINI (1743-1805)

 

Concierto para Violoncello y Orquesta N° 3 en Sol Mayor. (G480)

 

Pareciera ser algo imposible hablar de los conciertos para violoncello de Luigi Boccherini, sin tener que nombrar, irremediablemente, al violoncellista alemán Friedrich Grützmacher: éste hombre, pionero de la escuela alemana  de violoncello, a quien se le agradece todo lo aportado

(Estudios, Conciertos, Sonatas, Dúos...y todo lo que un  violoncellista pueda merecer) ha sido el responsable de rehacer, arreglar y, aunque sea osado decirlo, casi "matar" a dos de los conciertos de Boccherini. (Gracias a Dios, fueron sólo dos y no, los doce conciertos!!).

Grützmacher reorquestó, eliminó partes, cambió notas del concierto en Si bemol mayor N° 9 (G480), no contento con ello, eliminó el segundo movimiento de éste y lo reemplazó por el segundo movimiento del concierto N° 3. Por mucho tiempo, esta versión de Grützmacher, fue conocida como "El" concierto de Boccherini en Si bemol (eliminando así, al original y al N° 3). Hoy día, gracias al auge de reflotar y respetar los textos originales, se ha podido tener acceso a los manuscritos y/o a ediciones más fiables.

En el caso de el concierto N° 3 en Sol mayor (o N° 7 según el catálogo Gérard) el manuscrito se ha perdido, pero confiamos en la primera edición: "Bureau d'abonnement Musical <Concerto III...>" Paris, Noviembre de 1770.

Resulta difícil establecer una fecha de composición del concierto, pero tal vez haya sido creado antes que el compositor se radicara finalmente en Madrid (1768/69).

Otro dato interesante de estos concierto (Doce en total), es que cuando el solista toca, el acompañamiento está destinado a los violines y las violas solamente, quedando así la parte del "Basso" en las violas - a veces, hasta tocando más alto que el violoncello solista -, la única explicación probable de esta tan "inusual" forma de orquestar, es que tal vez Boccherini haya sido el único violoncellista del ensamble. Por esa razón y para atenerse a las reglas de la época, sería legítimo agregar la parte de "Basso" a los violoncellos... en el caso que haya un violoncellista que quiera tocar y sin tener que recurrir a los medios utilizados por Grützmacher!!

Tenemos aquí a, tal vez, el compositor que mejor representa el estilo "Galante" o "Rococó", (la transición entre el Barroco y el Clasicismo) y no sólo eso, sino al que dio vida al violoncello como solista, desarrolló su técnica y, afortunadamente, dio trabajo a sus colegas de generaciones posteriores.

 

JOSEPH HAYDN (1732 - 1809)

 

Concierto para Violoncello y orquesta en Do Mayor Hob. VIIb:1

 

Los conciertos para violoncello de Joseph Haydn han tenido destinos un poco trágicos durante el transcurso de su historia. El primero de ellos (Do Mayor), perdido durante mas de 200 años y el segundo (Re Mayor) re-orquestado  y  confundido  por  creer  que  era  obra de otro

compositor... Gracias a la investigación, los manuscritos han sido encontrados y todas las dudas aclaradas, no obstante, rogamos que no surjan otros inconvenientes, ya bastante difícil es...

El concierto en Do Mayor (Catálogo: Hob. VIIb:1) fue probablemente compuesto entre 1762 y 1765 cuando Haydn se encontraba empleado como director musical de la corte de los Esterházy. Aparentemente, fue escrito para el primer violoncello de la orquesta: Joseph Weigl (1740-1820) para quién, Haydn ya había compuesto diversos solos en sus tempranas sinfonías, (ej.: Sinfonía N° 13, segundo movimiento).

Este concierto que, permaneció oculto durante mucho tiempo, se lo conocía sólo por la cita en el “Entwurf katalog” (Catálogo de bosquejos) de Haydn, pero no hubo ningún tipo de material fiable hasta 1961 cuando Oldrich Pulkert encontró el manuscrito original, en los sótanos de un remoto castillo de la actual República Checa, propiedad de los condes Kolovrat-Krakovsky. La primera edición se realizó al año siguiente y rápidamente adquirió su importante lugar en el repertorio del violoncello.

La Cadencia: Como bien se sabe, la mayoría de los conciertos para un instrumento solista, dispone de una cadencia o cadenza, donde se le da la posibilidad al solista de improvisar y desplegar aspectos virtuosos del instrumento. Claro que, son muy pocos los ejemplos, (sobre todo en la época de Haydn) de cadenzas escritas por el mismo compositor, esta tarea estaba dedicada al interprete. Más allá de los dones compositivos, para lo cual se debería ser idóneo... (?) La idea de encomendar a un compositor contemporáneo la creación de una cadencia para un concierto X, no me parece en absoluto mal. De hecho, ya existe el caso (justamente en éste mismo concierto) de el violoncellista Mstislav Rostropovich y el compositor Benjamin Britten.

Por esta misma razón, me pareció legítimo encomendar a mi colega y compositor Torsten Harder, la creación de una cadencia para éste concierto.

Claro que frente a estos hechos, se presentan algunos problemas: ¿En qué lenguaje musical/temporal puede ubicarse la cadenza? ¿Debe ser escrita “a la manera de...”?

¿O puede reflejar aspectos de nuestro tiempo? Una respuesta a este planteo, la encontramos en las operas: ¿Cuántas veces se representan operas de Mozart con la puesta en escena situada en otro tiempo?

Dada estas condiciones, creo que la idea es absolutamente factible. Dejando intacto el material de Haydn en su “supuesto” estilo... El Rock y el Jazz pueden ser elementos a considerar cuando se emprende la tarea de elaborar una cadenza (hoy día) para un concierto. El “efecto” que produzca, negativa o positivamente, es una de las tantas ventajas que gozan los queridos oyentes.

ANTONIN DVORAK (1841 - 1904)

 

Concierto para Violoncello y orquesta Op.104 en Si menor.

 

"...No estoy de acuerdo con mi amigo Wihan respecto a un número de lugares. No me gustan muchos de los pasajes y debo insistir, que mi obra sea impresa tal cual como la he escrito. Le daré mi obra, solamente, si promete que nadie introducirá cambios (incluso mi amigo Wihan) sin mi conocimiento y consentimiento; y tampoco incluir la cadenza que Wihan quiso  agregar  en  el  último  movimiento. En breve, debo dejarlo como lo

sentí y como lo imaginé. No hay cadenza en el último movimiento, ni en la parte general, ni en el arreglo para piano. Le dije a Wihan inmediatamente, cuando me mostró sus cambios, que no es posible cortar compases de semejante manera. El final termina con un diminuendo gradual, como un hálito, con reminiscencias del primer y segundo movimiento, la parte solista muere en un pianissimo, luego crece nuevamente y los últimos compases son tomados por la orquesta y todo concluye en un modo tormentoso. Esa es mi idea y no puedo desprenderme de ella..."

Esta carta de Antonin Dvorak a su editor "Simrock" (3/10/1895) demuestra claramente, no sólo su intención, sino también lo tensa que puede llegar a ser la relación compositor-intérprete cuando se trata de estrenar una obra... Un caso similar, encontramos en Johannes Brahms y el violinista Joseph Joachim.

El concierto en Si menor para violoncello y orquesta op. 104, es el séptimo y último trabajo que Dvorak compuso durante sus tres años de estadía en los Estados Unidos, donde había mantenido el cargo de director del conservatorio nacional de música de New York (1892-1895). La obra demandó cuatro meses: Noviembre-Diciembre 1894 y Enero-Febrero 1895.

Es interesante observar en el concierto, la inserción de la canción: "Lass mich allein" (Déjame solo) de sus cuatro canciones op. 82, en el segundo movimiento. Fue ésta la canción favorita de Josefina Kaunitková, una actriz por la cual Dvorak había tenido una cálida simpatía casi treinta años antes; desafortunadamente, Josefina rechazó sus proposiciones... (Esto lo lleva a uno a pensar en sí verdaderamente a Josefina le gustaba esa canción, o quiso darle a entender a Dvorak, sutilmente, con el título: "Déjame sola". (?)). Sin embargo, este hecho no cambió el optimismo del compositor y, al igual que Mozart, optó por otra filosofía: "Si no puedes con ella, trata con la hermana" y se terminó casando con Anna, la hermana más joven de Josefina. (!).

En mayo de 1895, Dvorak ya de regreso en su tan amada Bohemia (República Checa), la muerte de Josefina hubo de causarle un terrible impacto y, consecuentemente, se vio movido a cambiar el final del concierto (como anotó al pie del manuscrito: "...Terminé el concierto en New York, pero cuando regresé a Bohemia, cambié el final por completo en la forma en que está ahora...") e introduzco una amplia referencia a la nombrada canción en la nueva coda, como así también, un tormentoso final.

Dvorak trabajó el concierto en colaboración con su amigo Hanus Wihan, en ese entonces, uno de los mejores violoncellistas checos y miembro del cuarteto Bohemio.

Debido al trabajo e interés que demostró, Dvorak le dedicó la obra, e incluso, hasta la ejecutaron por primera vez (a modo de ensayo general) en Agosto de 1895 en la versión con piano. Pero Wihan sugirió un gran número de cambios, algunos fueron aceptados por el compositor y anotados en la partitura como "opcionales", pero otros cambiaban por completo la estructura de la obra, por ej. : La inserción de una cadenza en el último movimiento, la cual Dvorak rechazó por completo y todo terminó en la carta ut supra mencionada.

No es difícil deducir que, debido a estos hechos, no fue finalmente Wihan quien estrenó la obra, este placer lo tuvo un joven cellista inglés: Leo Stern, quien dio la premiere el 19 de Marzo de 1896 en Londres con la orquesta de la misma ciudad y bajo la batuta del compositor. Wihan tuvo la oportunidad tres años más tarde en Budapest, también con Dvorak como director.

Estamos aquí, sin duda, frente a uno de los conciertos más representativos del violoncello y a una de las obras de mayor peso del compositor, junto a su sinfonía Nº 9 "Nuevo Mundo", escrita casualmente en el mismo período.

Con esta obra, Dvorak otorgó otra dimensión e importancia al instrumento y, tal vez, hasta poniéndolo a la par del piano y del violín, instrumentos que ya hacía tiempo que gozaban de un importante papel solístico.

No en vano, alguien muy importante, ni bien terminado de escuchar el concierto, declaró: "...De haber sabido que era posible escribir para el violoncello un concierto de esa magnitud, hace ya tiempo que lo hubiese hecho...": Johannes Brahms.

DMITRI SCHOSTAKOVICH (1906 - 1975)

 

Concierto para Violoncello y orquesta Nº 1 Op. 107

 

Nacido en St. Petesburg el 12 de Septiembre de 1906, es uno de los más altos representantes del lenguaje musical soviético, a pesar de, paradójicamente, haber sido uno de los compositores que más inconvenientes tuvo en contra del régimen de su país.

Entre 1920 y 1930, Schostakovich se encontraba trabajando en el TRAM, un pequeño teatro de su ciudad natal.

A pesar de que no aportó mucho en su puesto, en la mayoría del tiempo en este período se ocupó en la composición de la famosa ópera: “Lady Macbeth del distrito de Mtsensk”. La obra fue estrenada en 1934 y produjo un gran éxito en todos los niveles, ya sea popular como oficial.

Dos años después del estreno, Stalin visitó uno de los conciertos y según su “criterio musical” (¿?) determinó que la obra no era apropiada para las masas soviéticas. A raíz de este absurdo comentario, el diario Pravda comenzó a hacer un sin numero de duras criticas hacia Schostakovich, como la famosa titulada: “Confusión en lugar de música”, esto perjudicó enormemente la carrera del compositor, haciendo el estreno de su cuarta sinfonía imposible, sin dejar de observar el terror que implicaba para un compositor ser denunciado como “formalista” y consecuentemente ser enviado a Siberia o arrestado para posterior ejecución.

A pesar de esta opresión política, el éxito del estreno de su quinta sinfonía le dio cierto respiro, no obstante se vio obligado a escribir “según el criterio de…” para escapar de la dura crítica y la censura. Por momentos, y sobre todo cuando era necesario escribir por orden del estado música para películas, Schostakovich se burla de las autoridades soviéticas (y tal vez hasta de nosotros: ¡Los oyentes!) escribiendo melodías baratas y grotescas…

Luego de la muerte de Stalin en 1953, la opresión musical cedió a niveles más aceptables, lo cual le permitió a Schostakovich (como a mucho de sus colegas) seguir desarrollando sus actividades dentro de una cierta “normalidad”.

El concierto para violoncello compuesto en 1959 fue dedicado y estrenado por el violoncellista Mstislav Rostropovich.

En el primer movimiento, Schostakovich emplea el uso de la “Firma” (Anteriormente también usada por Bach) en el tema principal del concierto. Utilizando las notas Sol, Mi, Si, Sib; no son otra cosa que una variante de su tema: Las letras DSCH (Correspondientes a las iniciales de su nombre: Dmitri Schostakovich, interpretadas en el alfabeto alemán como notas musicales: D=Re; S=Mib; C=Do; H=Si).

El segundo movimiento aporta la parte lírica al concierto, usando por momentos sólo los instrumentos de cuerda. El momento culmine de este movimiento está dado por un golpe de timbal, el cual, da paso a uno de los momentos mágicos del concierto cuando el violoncello (utilizando armónicos) realiza un diálogo con la celesta. El tercer movimiento es una cadenza para el violoncello solista, donde se utilizan en manera virtuosa los temas de los movimientos precedentes para dar paso al estrepitoso movimiento final.

Sabiendo el contenido extra musical que ha influenciado la vida y la música de Schostakovich, tal vez no deberíamos utilizar esos conocimientos y dejarlos que interfieran en la manera de escuchar el concierto. Hay seguro amargura, sarcasmo, extravagancia y dolor hasta la desesperación; pero hay también momentos de genuina ternura, compasión e íntima belleza.